Carmen: la novela de Prosper Merimée

El libreto de la ópera Carmen se basa en la novela homónima de Prosper Merimée, publicada en la Revue des deux mondes en 1845. Unos años antes el autor había visitado España y publicado sus Cartas a España, en donde recogía a lo largo de cuatro capítulos sus impresiones acerca del viaje: Las corridas de toros, Una ejecución, Los ladrones y Las brujas españolas.

Durante su estancia por tierras españolas, Merimée entabló amistad con la familia Montijo y parece probable que Eugenia de Montijo, le relatara una historia basada en las relaciones amorosas entre una gitana y un soldado. Por una carta del autor dirigida a la condesa de Montijo, Maria Manuela Kirkpatrick madre de Eugenia, sabemos que se inspiró en una historia que ella le relató durante la visita del escritor a nuestro país en 1830. No se puede descartar que la novela estuviera influenciada por el poema Los Gitanos, escrito en 1824 por Alexander Pushkin y que Merimée habría tenido ocasión de leer en 1840, y que posteriormente tradujo al francés en 1845.

Como fuente documental sobre la cultura gitana Merimée se basó en el libro The Zincali, escrito en 1841 por el misionero inglés George Borrow quien había sido enviado a España por la Sociedad Bíblica, con el objetivo de convertir a los gitanos.

Merimée estructuró su novela en cuatro capítulos a lo largo de los cuales, se entrevén aspectos raciales, religiosos, sociales y de violencia de género en la España del momento. La vertiente más cruda también se hallará presente en el libreto, pero no así en los recitativos acompañados de la versión operística que el amigo de Bizet, Ernest Guiraud, se encargó de componer.

El argumento de la novela se podría resumir como:

Capítulo primero

El narrador de la novela es un arqueólogo francés que se encuentra de viaje por Andalucía durante el otoño de 1830, con el objetivo de realizar un trabajo de investigación sobre el campo de batalla de Munda, en donde César luchó contra los defensores de la República. El narrador sospecha que este lugar se encuentra cercano a Montilla (Córdoba), y no de Monda (Marbella). Es precisamente por los campos de Montilla y en compañía de un guía llamado Antonio, cuando conoce a Don José Lizarrabengoa, un ex militar navarro (de Eliozo, Baztán). Tanto el guía como el mismo arqueólogo sospechan que el personaje puede tratarse de un contrabandista o ladrón pero aun así, el narrador siente curiosidad y lo invita a acompañarlos a cenar.

Los tres hombres llegan a un hostal en donde la hostalera reconoce a Don José. En este momento de la historia el guía Antonio ya se encuentra casi seguro de que sus sospechas tienen fundamento y de que Don José, no es otro que el bandolero más temido de Andalucía apodado como José el Navarro. Sin dudarlo decide denunciarlo a cambio de una recompensa de doscientos ducados. El arqueólogo conocedor de las intenciones de su guía, alerta a Don José y le hace prometer a cambio que no se vengará. Don José acepta y huye en plena noche.

Más tarde se presentan en el hostal los lanceros con la intención de detener a Don José. Al no hallarlo en el lugar interrogan a la hostalera que confiesa que jamás osaría a denunciarlo. Por otro lado el arqueólogo debe firmar un documento frente al alcalde y mostrar el pasaporte antes de permitir retomar su investigación arqueológica.

Capítulo segundo

Han transcurrido unos años y el narrador/arqueólogo sigue en Córdoba investigando sobre el campo de batalla de Munda. Una noche conoce a una  guapa gitana de nombre Carmen, y la invita a un café. Al salir ella lo conduce hasta una casa situada en las afueras, en donde le lee la buenaventura.

Después de una estancia en Madrid el narrador regresa de nuevo a Córdoba, al convento de los dominicos en donde se alojaba cuando se encontraba en la ciudad realizando sus estudios de investigación. En el mismo convento le informan de que han recuperado su reloj que había desaparecido, a manos de un conocido hidalgo llamado José el Navarro. El hombre que en aquellos momentos se encuentra prisionero en una celda, ha sido condenado a garrote vil. El arqueólogo acude a visitarlo para ofrecerle su ayuda moviendo las influencias necesarias para reducir la pena. Don José agradecido, le pide que cuando regrese a Francia si pasa por Navarra o Vitoria, le entregue a una mujer una medalla que él lleva del cuello y le comunique que ha fallecido pero sobre todo, que no le explique en qué circunstancias. El arqueólogo acepta de buen grado. Al día siguiente regresa a visitarlo y es entonces cuando Don José aprovecha para narrarle los hechos de su historia.

Capítulo tercero

Don José nació en Elizondo y su apellido es Lizarrabengoa.  Se hizo cabo con la promesa de ascender a sargento, pero las cosas se empezaron a torcer cuando lo destinaron a vigilar la fábrica de manufacturas de tabaco de Sevilla, en donde trabajaban más de cuatrocientas mujeres enrollando cigarros. Un día que no estaba de servicio se encontraba en la puerta de la fábrica, justo en el momento en que las mujeres de la manufactura salían a la calle durante su descanso laboral.  Entre ellas se encontraba la gitana Carmen quien le arrojó un clavel que llevaba en los labios, antes de entrar de nuevo en la fábrica. Don José recogió la flor.

Dos horas más tarde estalla un altercado dentro de la manufactura y el conserje de la fábrica comunica al cuerpo de guardia, que acaban de asesinar a una mujer. Don José y dos soldados más entran a investigar los hechos y se encuentran con un gran alboroto a más de una mujer herida. Se culpa a Carmen de la agresión. Se la detiene y la conducen a prisión. Será Don José el encargado de vigilarla mientras se encuentra presa, ocasión que aprovecha la gitana per engatusar al cabo. Le explica que es vasca de Etxalar, y que trabaja en la manufactura para poder ganar un dinero y así regresar con su madre a Navarra. Le dice también que llegó a Sevilla de la mano de unos gitanos y además, se dirige a Don José en euskera. Este a pesar de no creérsela desea hacerlo, circunstancia que la cigarrera aprovecha para seducirlo y convencerlo de que la deje escapar. Don José accede a dejarla en libertad, hecho que pagará muy caro ya que será degradado a soldado raso y encerrado en un calabozo.

Al salir retoma los trabajos de soldado y es destinado como vigilante frente a la puerta del domicilio de un coronel cuando un día, ve llegar a Carmen acompañada de dos compañeras para bailar la romalis. A la salida ella  le propone visitar la taberna del contrabandista Lillas Pastia y comer frituras en Triana. Don José accede y acaban pasando juntos toda la noche sin que el militar regrese al cuartel. Semanas más tarde la reencuentra y esta vez Don José, se involucra en el contrabando.

Las peripecias del militar no acaban aquí ya que una noche, se pelea a causa de los celos con un lugarteniente de su regimiento y acaba herido. Carmen junto con otra gitana, se lo llevan a escondidas para curarlo. Después de este incidente ya no puede regresar al ejército y acepta hacerse contrabandista, actividad que en un principio parece complacerlo más que el oficio de militar. Pero el desencanto definitivo llega cuando se entera de que Carmen está casada con un gitano asesino conocido como García el Tuerto, quien en aquellos momentos se encuentra encarcelado pero que conseguirá escaparse  gracias a la ayuda de su joven esposa.  Los acontecimientos futuros acabarán por complicar aún más la vida de Don José quien sigue con su actividad de contrabandista con el Tuerto,  mientras ha de soportar que Carmen lo trate con indiferencia y hasta con humillaciones.

Los celos llevarán al ex militar a situaciones límite. Durante una partida de cartas se pelea con el Tuerto y loco de celos, lo mata a puñaladas. La relación entre la gitana y el navarro se hace cada vez más tormentosa hasta que Carmen, le confiesa que está harta de la situación.

Durante uno de los trabajos de contrabando Don José es sorprendido por el ejército y como consecuencia, resulta herido. Carmen lo traslada a escondidas a Granada en donde él le propone abandonar España y marchar a América para comenzar juntos una nueva vida, pero ella se niega.

En el transcurso de esta estancia en Granada Carmen aprovecha para asistir a las corridas de toros en donde conoce al picador Lucas, con quien inicia una relación amorosa que no tardará en llegar a oídos de Don José. Afortunadamente para el navarro acabadas las fiestas, el picador abandona Granada y parte hacia Málaga. Es en este momento de la historia cuando tiene lugar el episodio del encuentro entre Don José y el narrador/arqueólogo.

Carmen asiste a otra corrida de toros que esta vez en Córdoba. Don José acaba por saber que allí se encuentra nuevamente el picador Lucas y siente que ya no puede más, incapaz de controlar los celos. Se presenta en la plaza de toros y pregunta por Lucas que para acabar de complicar las cosas, ha ofrecido la divisa a Carmen. La divisa es el lazo que lleva clavado el toro y que identifica la ganadería a la que pertenece. La máxima galantería consiste en que el torero la ofrezca a una mujer. Don José desesperado le ruega a Carmen allí mismo que lo abandone todo y se vaya con él a América,  pero la gitana se niega de nuevo. El sabe que la razón de su negativa es que desea estar con Lucas hecho que finalmente Carmen acaba por confesar.

Hundido, Don José visita una ermita y solicita al ermitaño que ruegue por el alma de una persona que se encuentra a punto de morir. Más tarde recoge a Carmen a caballo y la conduce a un lugar solitario. Ella conoce que la intención de su amante celoso es matarla y  le confiesa que ya no ama a nadie, que su único deseo es ser libre. Don José le suplica que no lo abandone pero Carmen le repite que ya no lo ama. Don José cegado por los celos, saca una navaja y se la clava a Carmen dos veces. Después la entierra, monta en su caballo y regresa a Córdoba para entregarse él mismo al cuerpo de guardia mientras se compadece de Carmen y culpa a los calés de la actitud de la mujer, ya que considera que su proceder es el resultado de la educación que ha recibido de los gitanos.

Capítulo cuarto

Este capítulo no estaba en la primera edición de Carmen sinó que aparece en las siguientes ediciones. De hecho no aporta nada nuevo al argumento de la historia que ya ha finalitzado en el capítulo anterior, pero ayuda a ver la visión racista y misógena que el autor tenía sobre los gitanos.

Si comparamos la novela de Merimée con la ópera de Bizet encontramos muchas diferencias, algunas más relevantes que otras. La ópera se basa en el llibreto de Havély y Meilhac que no sigue la novela al pie de la letra. Los libretistas adaptaron algunos fragmentos del texto de Merimée, a fin de ajustar el argumento a la normativa de la ópera cómica francesa. El libreto, la ópera, la comparación entre la novela y la ópera, las voces y la música, se tratarán en posteriores posts.

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BIBLIOGRAFÍA

BIZET, Georges. Carmen. Barcelona, Editorial Empúries, S.A. Col.lecció Empúries/Música, 1993

MERIMÉE, Prosper. Carmen, Alzira, Edicions Bromera, 2003

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